Categoría: Médicos
29 Enero 2008

Puede ser una esperanza, si alguien con fama tiene también un síndrome rarito como el Muller-Weiss, a lo mejor hay una luz al final delcamino , cueste lo que cueste.
Por cierto, tenemos mucho parecido físicamente, nos caracteriza la turgencia, la perfecta forma física, la habilidad y el estilo... en fin, creo que ya os habiais percatado.
Vamos al mismo gym.
Jo, Rafita, ¡tenemos tantas cosas en común!
PD: Soy mala persona, a lo mejor no es cierto que tenga el síndrome, no está confirmado, pero egoistamente sería un ejemplo a seguir, quizá a él le den más soluciones.
servido por Gladys
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4 Julio 2007
Hace mucho tiempo que no doy la tabarra por escrito con mi pie de mono.
POSITIVO:
Hay que reconocer que el progreso ha sido destacable, el pie ya parece un pie, feito, pero estoy segura que como muchos otros sin cirugía, regordete por la zona del tobillo interior, pero más pie y más natural que nunca.
Llevo una vida casi normal, y no sufro tanto como hasta hace unos meses.
Ha habido bastantes ayudas en la evolución del pie de mono:
- Cambio de mentalidad:
Aceptar el reto de mejorar, de que esto va a ser mas que largo y pesado, serenidad, y actitud constructiva.
La mejor medicina, la estabilidad.
Si encima añades a la receta ocupación (gracias Iberia en su momento), ocio (sobretodo con Juan y Alfredo) y el nosequé que te hace cambiar el chip, consigues hacer un plato que sabe rico y todo. El bueno, bonito y barato, oiga.
- Rehabilitación:
Seguir con la magneto, para ver si se consolidan los huesecitos dichosos, que soy muy lenta, coño.
El calor seco, para las atroces contracciones de cervicales y lumbares que derivan de la cojera.
Masaje y movilización, sin palabras.
- Gimnasio:
Quemas energía negativa y generas positiva a base de ver cómo se va desinflando el pinrel, como adquieren formas músculos insospechados del cuerpo y como, en general, te sientes más acoplada.
- Juan:
Mi entrenador personal/pareja, me da la vida a base de horas de masajeo no profesional, de mimos y caricias y de atenciones. Me caló desde el primer día, y me conquistó con su "¿eres chula o estás coja?"
Mi pie es su fan número uno, y yo... ¡eh! que este post es de mi pie, no se lacitos y mierditas sentimentaloides.
NEGATIVO
A ver, antes de operarme me dijeron que llevaría una vida normal en un año. Pues bien, hace más de un año que me operé, y sigo atrofiada.
El 27 de marzo me dijeron que el maldito hueso no había consolidado, que no había desarrollado callo óseo (lo que viene a ser el loctite biológico) y que era un milagro que las grapas no se hubieran soltado.
Se me hundió el mundo.
Pero supe levantarlo y ponerme las pilas, a base de los tres puntos primeros de la lista de positivos.
Hoy, 4 de julio (¡cómo no, 4, siempre los 4 me ocurre algo, y prometo que no soy supersticiosa, pero es un hecho casicientífico que siempre el destino me depara un cambio), he vuelto a ver al mendrugo del médico, y me ha dicho que las placas que me han hecho (después de cruzarme medio Madrid para hacérmelas donde él me aconseja) no se ven claras, que no me va a radiar más, y que no me puede decir nada.
Con dos cojones.
Que es positivo que me duela menos (he casi superado un síndrome de sudek (no se cómo se escribe, y prometo no buscarlo en google)), pero que del hueso no me puede decir nada, que me ve en septiembre y vemos si me vuelven a operar, esta vez uniendo empeine y planta y tobillo y talón. Bonita estampa ¿eh?
En fin, seguiré contándoos.
Océanos de amor.
Galdys.
servido por Gladys
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4 Julio 2007
Después de 141 días, me he incorporado de la baja. Fue el miércoles pasado (8, uno de mis números favoritos).
Mi día consiste en coche, rehabilitación, bus, metro, jornada interminable de teléfono, cañas y/o comida social (maravillosa, pero extenuante), más llamadas, quizá cañita rápida, metro, bus, english classes (just Mondays, Wednesdays & Fridays), coche y casa.
No existe mucha diferencia exteriormente con mi anterior vida (de momento existe este antes y después [mi operación]; es una de tantas etapas que tiene la vida). La gran diferencia es que estoy desafinada, estoy coja, coja y dolorida.
El dolor es muy subjetivo, cada uno lo padece de una manera, y desde luego tiene mucho que ver con la energía que dejamos que fluya en nuestro interior. Pero convivir con dolores continuos es una verdadera locura
Es vivir pendiente de mantener una sintonía interior tipo Charles Mingus cuando en realidad tu ansiedad y tu cabeza van a ritmo de un chunda chunda digno de Radikal o una de esas.
Estoy acostumbrada a un atroz ritmo de pensamiento. Se que para amoldarme de alguna manera a este mundo en el que no encajo debo bajar de marcha la máquina, debo tener paciencia y relajarme, respirar hondo y sonreír, pero a veces se quema la maquinaria, sencillamente se quema.
Son demasiadas cosas de las que estar pendiente.
Físicamente, no tirar de los dedos, sino de la articulación, para no sobrecargarlos.
Cuidarme el tendón tibial posterior, que aparte de estar sobrecargado de por sí, resulta que me lo rasgaron ligeramente en la operación (sí, confío en la medicina, pero tengo muy mala suerte con los médicos).
Masajearme la parte interior del pie, que está atrofiada y tengo por lo visto una orgía de músculos, tendones y demás pegados entre sí.
Por supuesto hidratarme la cicatriz de la operación y la de la quemadura con electroterapia (no es nada, sencillamente otro ejemplo más de mi mala suerte).
Apoyar todo el peso en el pie malo.
No meter el pie hacia dentro, no defenderlo.
No sacar la cadera.
Andar muy, muy despacito (Mingus style).
Llevar recta la espalda, que si no cargo los lumbares y las cervicales.
Ejercitar la pierna para potenciar los músculos y repartir la mitad de mi propio peso a lo largo de toda la pierna, no sólo de la cadera al pie.
Todo eso se traduce en perder buses, metros. Llegar tarde, tener que recuperar horas...
Obligar a la gente que se acople a mi ritmo, cosa que no imaginas lo que me cuesta (La gente se mira el ombligo, [ya no hablo sólo de ritmos de andar] y cuando me dan, me cuesta una barbaridad, por sentirme vulnerable, por desconfiar, por esperar más cuando me dan, o esperar lo que me han dado cuando no me lo dan. La gata flora, vamos).
Perder la noción del tiempo, reacoplar mis propios ritmos, en lo que antes tardaba 10 minutos, ahora tardo 20...
Mentalmente, es aguantar un dolor constante, más o menos intenso, pero constante, y eso hastía, agría el carácter. Y a la gente no le gusta la gente amargada, ni triste, ni desmotivada, y como quiero encajar, me adapto, y sonrío, y suavizo mi carácter y ¿qué recibo? Pues mucho apoyo y risas, pero en ciertos momentos mierdas que no me corresponden, pero las acepto por que así va el juego. A pesar de que mucha gente no acepte mis mierdas (quizá a veces yo tampoco se lo permito...) y yo tenga que comerme las suyas y las mias.
Aunque también hay gente que ni siquiera acepta mis alegrías, ni mis deferencias, y me tendría que dar igual, pero ves, a veces la maquinaria chirria.
Todo está en la mente.
No quiero ser una amargada de la vida, no quiero perder mi alegría, mi optimismo, mi fuerza. no quiero perder la ilusión, quiero seguir viendo al conejo gigante rosa con el que mantengo conversaciones surrealistas, y me echo unas risas. No quiero perder mi extremo alegre, no quiero quedarme en el lado oscuro de Itzi.
Quiero seguir siendo espontánea, verborréica y atolondrada. Con medida, sí, con cabeza, sí, pero no perder mi esencia.
Todo depende del cristal desde donde se miren las cosas.
En fin, menudo plastón te he soltado. Lo lamento, es mi blog y me lo follo cuando quiero.
servido por Gladys
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4 Julio 2007
Acabo de terminar el curso completo de Amadeus (sistema de reservas, avión, coches, hoteles, blablabla) y está claro que el tiempo libre me corroe, por no hablar del sentimiento de culpabilidad de tener un blog y no darle vidilla, cuando me paso la vida animando a los demás a que lo hagan con el suyo.
Te contaré la no breve historia de mi pie. Por supuesto NO seré objetiva.
Todo empezó en febrero de 2005, con un ligerito tropezón, muy glamouroso, muy digno, pero que me dejó unos dolores increíbles en el empeine. Ahí empezó la juerga de médicos, rehabilitaciones y más médicos.
Rematé la jugada con un tropezón en uno de mis garitos favoritos en Majadahonda (creo que el único que merece la pena), y esta vez sin absoluta pizca de glamour. Me esparramé por lo que parecían unas escaleras interminables, y sonó, créeme que sonó (no soy pequeñita que digamos), y el dolor fue inconmensurable. Estamos ya en enero de 2006.
Empecé a trabajar de nuevo, llevaba mucho en paro, y ahí comenzó mi cojera, los dolores y mis nuevos amigos los bultitos.
Después de mucha consulta y mucho pinrel al aire, resulta que el escafoides (empeine) se me había necrosado (deja de vascular y de nutrirse), a la vez se regeneraba por donde no tenía que regenerarse, con lo cual crecían esos tumorcitos o bultitos, rozaban los músculos y tendones y servidora veía las estrellas.
Me ofrecieron operarme después del verano, pero yo ya no soportaba los dolores, eso y la cojera repercutían en mi vida normal; así que el Lunes 19 de Junio de 2006 ingresé en el hospital.
Afortunadamente me pusieron epidural y me sedaron completamente, con lo cual yo no me enteré de mucho, los nervios del principio, la incompetividad de la anestesista (sólo me preguntaba, ¿pero qué tipo de sedación o de anestesia quieres? señora, explíqueme primero la diferencia y decídalo usted, que es la profesional, yo lo único que quiero es salir sana y enterarme de lo menos posible), los nervios de mi madre... la incertidumbre, el miedo, en fin, creo que te haces una idea.
Desperté con un entre divertido y molesto cosquilleo (no entro en detalles sexuales, pero la epidural tiene un nosequéqueseyo con las partes intimas muy curioso) según se me iba despertando el cuerpo.
Pronto llegó el dolor, un dolor insoportable (y mira que es difícil medir la intensidad del dolor, y más explicarlo).
Estaba totalmente drogada, sabía que había salido bien, que no habían surgido problemas, mi madre lo sabía, el médico lo sabía, pero... ¿qué venía ahora?
Nunca habría imaginado que tendría que pasar por todo lo que parece que ya estoy terminado de pasar. Efectivamente, ha pasado lo peor, pero nunca pensé que fuera tan duro. Y no sólo por el dolor.
En fin, estuve tres días flotando entre analgésicos, cortisona y antiinflamatorios. Viendo a las enfermeras rondar y danzar a mi alrededor, mi madre danzaba también, formando parte de esa surrealista ensoñación..
Por fin llega la primera cura.
La operación consistió en vaciar la parte necrosada del escafoides, quitar el cartílago que une escafoides (empeine) y astrágalo (tobillo) y unir ambos, con ayuda de dos grapitas de titanio ideales de la muerte. Quince grapitas exteriores y ríos de betadine. ¿es feo, verdad? (luego hablamos de ese tema).
En fin, dos meses de inmovilización, escayola al canto y mucha paciencia, hielo tres veces al día, y un sinfín de paranoias rondando en mi cabeza.
Vamos a ver, parte de la base de que uno de mis hobbies es rayarme, complicarme la existencia, retorcer hasta el hastío la realidad. Por lo tanto, con tanto tiempo libre, mi locura ha estado expuesta a límites insospechados. Créeme que desde esta linda jaula de cristal todo se magnifica tanto las necesidades como las neuras. Todo está distorsionado.
Mi vida social ha menguado brutalmente, antes de esto se basaba en mis acercamientos, nunca he querido molestar, obligar o atosigar a nadie, además de temer a horrores una negativa en determinados momentos. Así que ahora que mi vida social depende del exterior, se me fue al carajo.
La gente se cansa del monito de feria, te viene a ver una vez y adiós muy buenas, no cuentas nada interesante, estás medio deprimida y abarrotada de miedos y paranoias. La gente no quiere oír problemas, así que muchos cerraron la puerta tras de sí.
Pero también he de decir que hubo personas que me sorprendieron muy gratamente. Personas sin las que me hubiera sido imposible salir de ésta. Pueden contarse con la palma de una mano, pero son joyas, y prometo cuidarlas.
Volveré a mi abarrotada agenda social, pero espero cambiar mi enfoque, ver la gente tal y como es, no verla a través de mi filtro colmado de expectativas e ilusiones.
Maldita cabeza, me encantaría saber dónde leches tengo el botón de off.
El caso es que parece que ya veo luz al final del túnel. Pese a todo lo negativo, ya comienzo a ver el fin. Al principio era como tener una prolongación de mi pierna amorfa y atrofiada, pero es increíble la capacidad de recuperación del cuerpo humano (¡to, to, tópicos venid a mi!). Ahora ya está más visible, y, después de tres semanas de despellejamiento, tengo la piel del pie como si fuera la de un bebé. Nunca había visto un pie sin callo en la planta, está blandito, blandito, (no sabes el gustito que dan los mimos ahí, además así me hace sentir que tú también lo aceptas).
Tengo más movilidad, ya camino con muletas, y noto mejorías, lentas y suaves, pero continuas.
Todo depende de mi capacidad de dejar la cabeza un poco en stand by y dejar que el tiempo y mi tesón con la rehabilitación y los cuidados hagan efecto.
En teoría el martes que viene me quito una muleta, y en otras dos semanas andaré sin muletas, y después de otra semana (25oct), volveré a una (en teoría) vida normal, es decir, vuelta al trabajo al estrés del teléfono y la oficina, a una vida agobiante y a la vez desestresante, desestresante de mi misma. Estoy harta de escucharme tanto, del runrun continuo de cabeza, al eco de mis pensamientos.
Quiero reírme, quiero frivolidad, quiero sentirme útil, ayudar a los demás, por trabajo o por amistad, pero sentir que aporto algo a este mundo.
Estoy llena de miedos, en el terreno físico (¿cómo quedará mi pie? ¿seguiré coja? ¿será degenerativo?) y mental (¿seguiré siendo un bicho raro como antes? ¿seré peor aún? ¿cómo me irá en el curro? No quiero que mi estado físico afecte al curro; no quiero ser complaciente con ese curro, debería buscar uno que me aportara algo más, bien por horario, bien por pasta. Pero a la vez quiero ser paciente, despacito y buena letra...), incertidumbres y dudas.
Estoy hasta el moño de sensiblerías y ñoñerías. Nunca me he sentido tan vulnerable, dependiente e inestable.
En fin, como ves he volcado directamente todo el disco duro en un mismo post, creando un inmenso agujero negro, incoherente y deslavazado. Espero que aún así sigas volviendo.
Buff, he vomitado toda la experiencia, espero no haberte apabullado.
Iré mejorando mis maneras e iré escribiendo mejor. O no, pero seguiré intentándolo.
Gracias por tu tiempo.
servido por Gladys
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